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viernes, 4 de abril de 2014

Historia de un sueño



Lema y mensaje principal de la obra obra gráfica Habrá paz...


Falta poco para que
 estos personajes
 lleguen a ti


video











Emilio Lara Majé
Hola amigos! Soy Emilio Lara Majé, autor de Habrá paz..., el culpable de que estas caricaturas lleguen a contagiarlos en cualquier lugar del mundo. Nací en Santiago de Cali,  hermosa ciudad que se levanta al borde de la verde Cordillera Occidental, al sur-occidente de Colombia.

En mi adolescencia empecé a dibujar esta caricatura por allá en los años ochenta. Había tantos conflictos, indiferencia e intolerancia a mi alrededor, empezando por mis propios  amigos, que decidí regalar estos dibujos a propios y extraños. Sus mensajes los entusiasmaron, y pronto, como yo, se contagiaron con la idea de cambiar el mundo, de volverlo un lugar más amable, humano, incluyente, tolerante, solidario, moderno y por supuesto, inmensamente disfrutable. Un mundo  con el que  todos soñábamos: un mundo de amigos. 

La propuesta fue simple, debíamos mejorar nuestros pequeños entornos: la familia, el curso, la cuadra, en fin, todos nuestros espacios cotidianos de socialización. 

Nos esforzamos, y sin más orientación que la que indicaban los personajes y los mensajes de esas caricaturas, lo hicimos. No fue fácil, pero lo hicimos. Luego, con la misma espontaneidad con la que nos habíamos reunido, nos separamos, tomamos caminos diferentes y no volvimos a vernos.

Con la satisfacción  de haber logrado cambiar un diminuto mundo de barrio, y la emoción de haber sido testigo de tanta camaradería, guardé con veneración aquellos dibujos. 

El 20 de noviembre de 1982, varios años después, presenté las caricaturas a Fernán Martinez Mahecha, el reconocido representante de artistas internacionales quien en esa época se desempeñaba como jefe de redacción del periódico El Pueblo de la ciudad de Santiago de Cali. La propuesta le atrajo, y así, Habrá paz... se publicó por primera vez en un medio de comunicación escrita.

Las caricaturas aparecieron  todos los días  en la primera página de este diario y sus personajes se ganaron el cariño de  los lectores. 





Tiempo después, esta obra gráfica se publicó  en la primera página del periódico El País, el periódico de  más circulación en el sur-occidente colombiano. Nuevamente, como la primera vez, la caricatura fue un éxito y recibió el cariño de los lectores de este diario.


Hoy ha pasado el tiempo, y la necesidad de construir un mundo de amigos sigue tan vigente como en aquellos años de adolescencia. 

En esos años ochenta, eramos un puñado de jóvenes soñadores, pero teníamos a Habrá paz... y a sus simpáticos personajes, esto fue suficiente para intentarlo, aunque fuera en nuestros pequeños entornos, y así lo hicimos.

Recuerdo que sacamos miles de copias para colorear y las entregamos en las escuelas, hicimos talleres que dieron inicio a una forma de pedagogía de paz y publicamos la obra en algunos medios locales. Tal vez no hicimos mucho,  pero sembramos el sueño de construir una mejor relación entre amigos y conocidos,  un mejor hogar en varias familias, y hasta un mejor vecindario. Fuimos un grano de arena en un mundo inmenso donde podíamos sentir  que había amigos esperando al otro lado del planeta. Todos ellos dispuestos a transformar, como nosotros, sus pequeños entornos

Hoy, para maravilla de este viejo sueño,  muchas cosas cambiaron con el paso de los años. La revolución informática, el avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones y las redes sociales,  rompieron la barrera de la distancia entre amigos y ahora es posible llegar a  ellos sin importar el  lugar del mundo donde se encuentren. 

Amigos! los invito a que conozcan la propuesta de  Anita, Pepe, Zigifredo y Mogro y reinventemos con ellos nuestros pequeños espacios de socialización. Es tiempo de que cada uno de nosotros ponga su grano de arena para vivir en un mundo mejor.




Los personajes de habrá paz...


Entrevista
Tres niños simpáticos y regordetes,  provenientes de distintas partes del mundo y un monstruo que asusta con su ternura, son los personajes de la obra gráfica Habrá paz... .




Una tarde, hace varios años, mientras compartían algunas opiniones con su creador, encontramos descansando sobre una mesa de dibujo a Pepe, Anita, zigifredo y a Mogro. Allí  fueron abordados para hacer esta entrevista. 


Entrevistador: -¿Cuales son las edades de los personajes de la obra?

Anita:  - Pepe, Zigifredo y yo, estamo en la primera infancia, Mogro es mucho más viejo, hace rato pasó por la tercera edad, es tan viejo como la humanidad. Por eso estamos aquí.

Entrevistador:  - ¿Cómo es que tres niños tan pequeños se reúnen para hablarle al mundo de un tema tan complicado como es el  de la paz?

Pepe:  -Esta es una historia muy larga que un día será contada, pero le puedo decir, que para nosotros los niños es mucho más fácil integrarnos. A nosotros no nos importan cosas como el color de la piel, cuanto dinero tenemos, en que creemos, y otras cosas que si preocupan a la mayoría de los adultos.

Queremos que los adultos no nos enseñen esas cosas que ellos llaman prejuicios, porque dividen a las personas y  las hacen pelear.  Lo que queremos es que los niños puedan aprender a convivir felizmente desde chiquitos y que si esto es bueno para nosotros también es bueno para los adultos.

Entrevistador:  - ¿Porqué hay dos varoncitos y sólo una mujercita en la obra, esto es discriminación sexual?

Anita: -¡Nooo.. como así... eso son perjuicios suyos de adulto!  ¡Perjuicios, no prejuicios! Parece que la falta de una sana cultura de convivencia ha perjudicado a muchos. - Risas de todos los personajes y del entrevistador.

Zigifredo:  -En la obra todos somos igualmente importantes, ser niño o niña es sólo una linda determinación de la naturaleza, que no afecta lo que somos de verdad, o sea... seres humanos.  Por ejemplo, las señoras tienen bebes y los señores no, pero los bebes no llegan si no hay señoras y señores, entonces, ambos se sienten importantes porque esto es un invento de la naturaleza;  pero cuando  la  señora  se  siente   menos    importante porque el señor dice que él manda en la casa porque trabaja, esto no es un invento de la naturaleza sino del señor.  

Las personas inventan cosas para sentirse más importante que otras, estas cosas sólo distancian a unas personas de otras,  pero estas cosas se pueden “desinventar” para que todos vivamos felices y  en paz.

Anita:  -Además, cuando se integra de manera espontánea un grupo y en este grupo hay una mayoría, ya sea de niños o de niñas, si tenemos prejuicios veremos la amenaza de un dominio sexista como usted dice, pero si no hay prejuicios, entonces veremos una linda manifestación de inclusión, de amistad que nos acoge- risas de todos los presentes.

Entrevistador:  -¡Me siento regañado! pero yo también quiero “desinventar” algunas cosas mías, creo que para eso necesito la ayuda de ustedes- risas.

Entrevistador:  -¿Porqué Pepe, Anita y Zigifredo aparecen desnudos en la obra?

Mogro:  -¡Noo...a este hay que reinventarlo pero  ya!- Carcajadas de todos los que nos encontramos en el sitio.

Pepe:  -No llevar ropa representa nuestra forma de hablar sin tapujos, de despojarnos de los prejuicios para empezar a entendernos, de decirle a las personas que todos somos iguales y que no es fuera sino dentro de cada uno de nosotros donde debemos arroparnos, pero de valores, de principios y humanidad. 

Entrevistador: -¿Qué representa Mogro en la obra?

Mogro:  -Yo soy la tentación, el instante de vacilación entre lo que esta bien y lo que esta mal.  Como lo más malo de lo bueno, soy el desliz, la pequeña mala acción.  Pero como lo más bueno de lo malo, soy la reivindicación, el sentimiento de culpa, la segunda oportunidad.

Entrevistador : Los personajes arman un alboroto tremendo y se despiden porque su creador los esta llamando para preparar, en un recuadro dibujado en una hoja de papel, un nuevo acto de esta obra que espero nos siga acompañando durante mucho tiempo, recordándonos e   invitándonos a cambiar aquellas cosas que hacemos y que están mal porque afectan la convivencia con nosotros mismos, con la personas que nos rodean y con nuestro medio ambiente. Ojalá Pepe, Anita, Zigifredo y Mogro, nos acompañen siempre, para reinventar con ellos este mundo y convertirlo en un lugar más amable. Un mundo donde todos seamos amigos. 



Espere:
Como nació Habrá paz...,





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                                  El autor



                                                                    Mandela inspirador de paz